

Ha transcurrido casi un año completo, y en función de la realidad global que vivimos, se ha generado una cantidad astronómica de información; traducida en noticias, memes, artículos, cursos, libros y cuanto medio de expresión o contenido existe.
Así como accedemos a estos recursos para informarnos, entretenernos, prepararnos, distraernos, etc. Busquemos la información que arroja nuestra realidad particular, nuestro pequeño mundo.
Tomemos lo relevante para autoevaluarnos y evaluar esta circunscripción más personal.
Soy partidaria de los balances personales a diario, mensuales, trimestrales, cuatrimestrales; en la frecuencia que sea, lo importante es que no se nos pasen los días, los meses, el año y la vida sin hacerlos.
Evaluar las acciones que hemos emprendiendo y las que aún no nos hemos animado en emprender, es un motor de liderazgo personal para fomentar los cambios que sean necesarios en el próximo periodo.
Facilita la toma de decisiones contar con información interna, no solo en función de lo que pasa afuera sino también en lo que pasa en nosotros.
Comencemos entonces por ser observadores de cómo han transcurrido nuestras vidas estos casi 12 meses, evaluemos cómo vienen siendo nuestras rutinas, nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.
Un balance personal es eso, algo personal, los elementos que puedan contenerlo pueden variar según el momento del año en el que se realice, la frecuencia y el ciclo vital en el que se encuentra la persona, sin embargo, hay aspectos generales que puedes considerar para realizar un cierre de año y proyectar con éxito el próximo.
Considera en principio reservar un espacio de tiempo para esta reflexión y ejercicio, te diría que incluso prepares el ambiente, armes un ritual con velitas de olor, algún té o bebida favorita, tal vez hasta música que acompañe esta cita contigo para algo tan importante.
Puedes comenzar por reflexionar y evaluar sobre lo que pasó en referencia a ciertos aspectos claves de tu vida y tu nivel de satisfacción en cada uno de ellos (salud, finanzas, relaciones, trabajo, etc.). Por otra parte, para fortalecer tu confianza y ganar claridad, puedes realizar un inventario de tus logros, aprendizajes, lecciones, mejores decisiones tomadas, experiencias memorables e incluso, personas especiales que conociste.
Detenerte a mirar atrás para reconocer el camino recorrido, quienes te han acompañado y lo que has recogido en el trayecto, es de suma importancia antes de proyectar y planificar lo que quieres que suceda en el próximo año, ya que tendrás información de tus experiencias que sin duda debe ser tomada en cuenta.
Anímate a realizar este balance y verás lo valioso de esta práctica, y a partir de ahora, no esperes el final del año para hacerla, hazla con mayor frecuencia, al menos cada fin de mes o trimestre.
¡Lidera tu día a día y con ello liderarás tu vida!
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Isabel Obregon
Mentora en Liderazgo Personal
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